poesia, tradução

“Amazônia eu vi”, de José Muchnik

Tradução do espanhol (Argentina) ao português (Brasil) por Ana Cláudia Romano Ribeiro e ao inglês (Irlanda) por Gerry Loose

 José Muchnik nasceu em Buenos Aires e mora em Épinay-sur-Orge, na França. Engenheiro químico, fez seu doutorado se em Antropologia pela École de Hautes Études en Sciences Sociales em Paris e trabalhou no Institut National de la Recherche Agronomique (INRA). Publicou volumes de poemas, como Quince poemas por la pazOcho poemas para perder el tiempo Cien años de libertad y Coca-ColaProposition poétique pour annuler la dette extérieur (bilíngue, espanhol-francês), Arqueología del amorAmazonia he visto (bilíngue, espanhol-francês, publicado pela editora Louma em Montpellier, 1997), Calendario poético 2000, Guía poética de Buenos AiresTierra viva, luces del marCrítica poética de la razón matemática, publicou poemas com relatos, como Sefikill (Serial Financial Killers) Desgarros: exilios, duelos, muros, o relato Josecito de la ferretería e as novelas Chupadero (2005) e Geriatrikón (2007). Apresentou fotografías suas nas seguintes exposições (1990-2007): Le pain des autres, Amazonia he visto, Mamáfrika e Amazonie, rêves et réalités. Seu endereço para correspondência é josemuchnik@gmail.com.

Ana Cláudia Romano Ribeiro é autora da tradução, introdução e notas da Utopia de Thomas More (no prelo) e da viagem imaginária A terra austral conhecida, de Gabriel de Foigny (Editora da Unicamp, 2011). Traduziu coletivamente a peça Le bleu de l’ìle (O azul da ilha), da haitiana Évelyne Trouillot (no prelo). Ilustrou A princesa que conseguiu virar moça comum e As cinco Franciscas, de Deise Abreu Pacheco (inéditos) e coeditou todos os números da revista Morus – Utopia e Renascimento até seu último número. É professora e pesquisadora na graduação e na pós-graduação dos cursos de Letras da Universidade Federal de São Paulo. Agradece a Dedé Pacheco, Pedro Marques, Leonardo Gandolfi, Paloma Vidal e especialmente a Mayra Guanaes e Andreia Menezes pela leitura da tradução destes poemas do José Muchnik.

Gerry Loose morou na Inglaterra, na Irlanda, na Espanha, em Marrocos e, atualmente, na Escócia. Escritor e artista, ele se define como um slow-moving nomad que trabalha principalmente com temas do mundo natural e da geopolítica. Ele também projeta e faz jardins. Foi Poet in Residence nos Jardins Botânicos de Glasgow e Montpellier, onde está o mais antigo jardim botânico. Ele trabalhou para os Hidden Gardens, Glasgow e Port Logan Botanic Gardens. Entre suas publicações recentes estão Printed on WaterNew and Selected Poems (Shearsman Books) e that person himself. Vagabond Voices publicou fault line (2014) e night exposures (2018). Foi agraciado com o Creative Scotland Award, o Robert Louis Stevenson Fellowship, o Kooneen Säätiö Award e o Hermann Kesten Award. 

* * *

He visto

la selva palpitando
como un tambor de sangre

la selva abierta
como un amor inesperado

la selva en grito
como un río enceguecido

un río sin cauce
como caballos de piedra

huyendo espantados
hacia reinos diferentes

He visto

frentes humedecidas
por un sudor muy antiguo

noches alumbrando
verdes melodías

y el espesor de los sueños
en los campos partidos

He visto niños jugando
como juegan los niños

he visto niños sonriendo
como sonríen los niños

he visto niños trabajando
como trabajan los niños

jugando que son grandes
con las vidas en la mano

He visto árboles

árboles abatidos
como abuelos centenaríos

árboles en carne viva
como reyes solitaríos

árboles suplicando
la llegada de otros cielos

He visto la tierra

la tierra en cenizas
derrotada hasta el horizonte

la tierra madre
la tierra novia
la proceadrora del canto
y de los huesos
de las voces
y de los peces

la tierra avergonzada
sin rostro para las flores

He visto loros llorando
la ausencia de su amada

He visto turistas comprando
exóticos plumajes

He visto vacas

una vaca
dos vacas
tres vacas
……………..
autopistas de ganado
desfilando hacia el mercado


Mi reino
por una vaca
una vaca
por siete selvas

una selva
por media hamburguesa
(algunas gotas de ketchup
en homenaje al tomate
algunos gramos de mostaza

en las entrañas del pan)

He visto

un abuelo sabio
susurrando a las plantas
canciones de cuna
para que duerman en paz

He visto campesinos
con sus manos duras
sus palabras suaves

y la esperanza blanca

He visto la mesa de los pobres

el arroz silencioso
honorando el momento

la
farinha repartiendo
su humilde alegría

y familias reunidas
protegiendo la tibieza

He visto la esperanza

una rama brotando
en el recuerdo de las brasas

un mono enamorado
con una flor en la boca

un viejito muy viejo
descifrando las nubes

y un niño luminoso
disipando los humos

He visto

graciosos
açaís
bailando con la luna

belicosos
babaçús
preparando el combate

papagayos proclamando
la república soñada

y un castaño erguido
como un rey sin latitudes
declamando poemas
para que vuelvan las aves

He visto rostros

todos los golpes
todas las huellas
todos los caminos
en rostros desplegados
como signos en vuelo

rostros dulces
como el lenguaje de las palmeras

rostros tiernos
como el pecho del
Xingú

rostros graves
buscando en la niebla
luces de manzana
antes de la serpiente


Todas las raíces
todos los ríos
todas las venas
estallando en rostros
como destinos verticales

constelaciones de rostros
buscando su sentido
buscando sus líneas
en las formas del dolor

constelaciones de miradas
bajo la Cruz del Sur

desde siempre

desde antes
que el fuego sometido

desde antes
que el hacha liberada

desde antes
que el verbo enaltecido

La Cruz del Sur

raíces de la luz
y orígen de un silencio
que aún no escuchamos.

He visto luces

luces difusas
tatuando mensajes
en la espalda del río

luces incendiando el cielo
para que pueda la noche
cumplir sus promesas

atardeceres de luces
en túnicas diferentes

mas el mismo suicidio
el mismo sol que se hunde
el mismo rito circular de la muerte

He visto

luces que quedan en los labios
después del primer beso

luces que suben al tejado
para pedirle un favor a la luna

luces acariciando troncos
para adivinar la edad de las heridas

He visto aguas

aguas de todas las formas
…..
aguas como ríos
llevando hacia el sol
antiguos cargamentos
de ilusiones marinas

aguas como lluvia
…..
cayendo
castigando
purificando
lavando ultrajes cometidos
trayendo historias olvidadas

Lluvias

revelando al suelo
secretos embebidos
en la ira de los astros

¿signos de la caída
hacia fuentes ignoradas
en el centro del futuro?

¿O simplemente aguas?

aguas relatando
vegetales leyendas
que nadie sabe escuchar

aguas como pantanos
como espejos de barro
reflejando cielos mudos

aguas como carbón
erigiendo las formas
del último adiós

He visto aguas

como ríos
como lluvias
como espejos
…..

como mantas frías
que ya no abrigan
la elegancia de los peces

Aguas perdidas
…..
tanteando
preguntando
recordando

Aguas soñando
…..
con un instante de transparencia
en el pensamiento de un lago

con el futuro de las semillas
en un surco de maíz nuevo

o con el hechizo del viento
en los orígenes del amor

He visto manos

manos que saben
dar forma al mundo

saben ser canto
saben ser madre
saben ser cincel
saben ser barro

manos de luz
iluminando vasijas

manos de miel
arrancando espinos

manos estrechando manos
formando los jugos
en el corazón de la caña

He visto

manos de todas las razas
manos de todas las verdades
de Juan Sintierra
de María Pródiga
de Pablo Firmamento

manos atravezando el Brasil
buscando un pañuelo
de tierra para amar


un pañuelo de tierra
para que crezca un árbol
para que crezca un techo
para que crezcan las palabras
que un día nos darán sentido


He visto un punto

un punto en la tierra
para contemplar la propia altura

un punto en la colina
para ser hoja en el río

un punto al pié de un árbol
para saber si mis brazos
son ramas o ilusiones

He visto un punto

un punto en el tiempo
para la concavidad del reposo

un punto en la niñez
para proteger la ternura

un punto en la juventud
para la explosión de las flores

un punto en mi edad
para el espesor de las uvas

un punto resumiendo
la savia madura

un punto
…..
para llorar por todos

por la tierra en cenizas
por las vacas inocentes
por los árboles abatidos
por los pájaros enlutados

He visto
…..
Amazonía
…..
He visto

§

Eu vi
a floresta palpitando

como um tambor de sangue

a floresta aberta
como um amor inesperado

a floresta gritando
como um rio cegado

um rio sem leito
como cavalos de pedra

fugindo espantados
para diferentes reinos

Eu vi

testas umedecidas
por um suor muito antigo

noites iluminando
verdes melodias

e a espessura dos sonhos
nos campos partidos

Vi crianças brincando
como brincam as crianças

vi crianças sorrindo
como sorriem as crianças

vi crianças trabalhando
como trabalham as crianças

brincando que são grandes
com as vidas na mão

Eu vi árvores

árvores abatidas
como avós centenários

árvores em carne viva
como reis solitários

árvores suplicando
a chegada de outros céus

Eu vi a terra

a terra em cinzas
derrotada até o horizonte

a terra mãe
a terra noiva
a procriadora do canto
e dos ossos
das vozes
e dos peixes

a terra envergonhada
sem rosto para as flores

Eu vi louros loucos
com a ausência de sua amada

Vi turistas comprando
exóticas plumagens

Eu vi vacas

uma vaca
duas vacas
três vacas
………………
estradas de gado
desfilando até o mercado


Meu reino
por uma vaca
uma vaca
por sete florestas

uma floresta
por meio hambúrguer
(algumas gotas de ketchup
em homenagem ao tomate
alguns grãos de mostarda
nas entranhas do pão)

Eu vi

um avô sábio
sussurrando às plantas
canções de ninar
para que durmam em paz

Vi camponeses

com suas mãos duras
suas palavras suaves
e a esperança branca

Vi a mesa dos pobres

o arroz silencioso
honrando o momento

a farinha repartindo
sua humilde alegria

e famílias reunidas
protegendo o calor

Eu vi a esperança

um ramo brotando
na recordação das brasas

um mico enamorado
com uma flor na boca

um velhinho muito velho
decifrando as nuvens

e um menino luminoso
afastando as fumaças

Eu vi

graciosos açaís
dançando com a lua

belicosos babaçus
preparando o combate

papagaios proclamando
a república sonhada

e uma castanheira erguida
como um rei sem latitudes
declamando poemas
para que voltem as aves

Eu vi rostos

todos os golpes
todas as pegadas
todos os caminhos
em rostos abertos
como sinais em voo

rostos doces
como a linguagem da palmeira

rostos ternos
como o peito do Xingú

rostos graves
buscando na neblina
luzes de maçã
antes da serpente


Todas as raízes
todos os rios
todas as veias
ardendo em rostos
como destinos verticais

constelações de rostos
buscando seu sentido
buscando suas linhas
nas formas da dor

constelações de olhares
sob o Cruzeiro do Sul

desde sempre

desde antes
do fogo domado

desde antes
do machado liberado

desde antes
do verbo enaltecido

O Cruzeiro do Sul

raízes da luz
e origem de um silêncio
que ainda não escutamos.

Eu vi luzes

luzes difusas
tatuando mensagens
nas costas do rio

luzes incendiando o céu
para que a noite possa
cumprir suas promessas

entardeceres de luzes
em diferentes túnicas

mas o mesmo suicídio
o mesmo sol que se põe
o mesmo rito circular da morte

Eu vi

luzes que ficam nos lábios
depois do primeiro beijo

luzes que sobem no telhado
para pedir um favor à lua

luzes acariciando troncos
para adivinhar a idade das feridas

Eu vi águas

águas de todas as formas
…….
águas como rios
levando ao sol
antigas cargas
de ilusões marinhas

águas como chuva
……
caindo
castigando
purificando
lavando ultrajes cometidos
trazendo histórias esquecidas

Chuvas

revelando ao solo
segredos embebidos
na ira dos astros

sinais da queda
até fontes ignoradas
no centro do futuro?

Ou simplesmente águas?

águas narrando
lendas vegetais
que ninguém sabe escutar

águas como pântanos
como espelhos de barro
refletindo céus mudos

águas como carvão
erigindo as formas
do último adeus

Eu vi águas

como rios
como chuvas
como espelhos
…….

como mantas frias
que já não abrigam
a elegância dos peixes

Águas perdidas
……..
tateando
perguntando
recordando

Águas sonhando
………
com um instante de transparência
no pensamento de um lago

com o futuro das sementes
em uma fileira de milho novo

ou com o feitiço do vento
nas origens do amor

Eu vi mãos

mãos que sabem
dar forma ao mundo

sabem ser canto
sabem ser mãe
sabem ser cinzel
sabem ser barro

mãos de luz
iluminando vasilhas

mãos de mel
arrancando espinhos

mãos apertando mãos
formando os sucos
no coração da cana

Eu vi

mãos de todas as raças
mãos de todas as verdades
de João Semterra
de Maria Pródiga
de Paulo Firmamento

mãos atravessando o Brasil
buscando um lenço
de terra para amar

um lenço de terra
para que cresça uma árvore
para que cresça um teto
para que cresçam as palavras
que um dia nos darão sentido


Eu vi um ponto

um ponto na terra
para contemplar a própria altura

um ponto na colina
pra ser folha no rio

um ponto ao pé de uma árvore
para saber se meus braços

são ramos ou ilusões

Eu vi um ponto

um ponto no tempo
para a concavidade do repouso

um ponto na meninice
para proteger a ternura

um ponto na juventude
para a explosão das flores

um ponto na meia idade
para a espessura das uvas

um ponto resumindo
a seiva madura

um ponto
…..
para chorar por todos

pela terra em cinzas
pelas vacas inocentes
pelas árvores abatidas
pelos pássaros enlutados

Eu vi
…….
Amazônia
……
Eu vi

§

I have seen

the forest throbbing
like a blood drum

the forest opening
like an unexpected love

the forest weeping
like a blinded river

a river with burst banks
like maddened horses

running scared
toward other realms

I have seen

brows moist
with ancient sweat

nights lighting
green melodies

and the depth of dreams
in the ripped fields

I have seen children playing
the way children play

I have seen children smiling
the way children smile

I have seen children working
the way children work

playing like the bigger ones
their lives in their hands

I have seen trees

trees felled
like ancient grandfathers

trees fleshed alive
like lonely kings

trees begging
for other skies to come

I have seen the earth

the earth in ashes
wrecked as far as the horizon

mother earth
our sweetheart
creator of song
and the bones
of voices
and of fish

a shamed earth
with no face for flowers

I have seen parrots crying
the absence of their loves

I have seen tourists buying
exotic feathers

I have seen cows
one cow
two cows
three cows
……………..
highways of cattle
nose to tail towards market


My kingdom
for a cow
one cow
for seven forests

one forest
half a hamburger
(a few dribbles of ketchup
as tribute to the tomato
a few grams of mustard
in the innards of bread)

I have seen

a wise grandfather
whispering lullabies
to age-old plants
for their peaceful sleep

I have seen peasants

their hard hands
their soft words
and their unsullied hopes

I have seen poor people’s tables

the rice silent
honouring the moment

the farinha sharing
her modest joy

families reunited
in protective warmth

I have seen hope

a branch budding
remembering the embers

a loving monkey
a flower in its mouth

an old timer, very old
deciphering clouds

and a shining child
scattering smoke

I have seen

graceful açaís
dancing with the moon

unruly babaçús
preparing to fight

parrots proclaiming
a dream republic

and a chestnut tree proud
as a king with no borders
reciting poems
for the return of birds

I have seen faces

all the bumps
all the trails
all the tracks
in unfolded faces
like fleeting signs

gentle faces
like the speech of palm trees

tender faces
like
Xingú’s breast

solemn faces
searching in the haze
for the light of an apple
before the serpent

All the roots
all the rivers
all the veins
bursting in faces
like lines of destiny

constellations of faces
looking for sense
looking for traces
in the contours of sadness

constellations of gazes
beneath the Southern Cross

forever

since before
the fire was subdued

since before
the axe was freed

since before
the Word was praised

The Southern Cross

root of light
and beginning of a silence
we have yet to hear

I have seen lights

dappled lights
tattooing messages
on the back of the river

lights burning the sky
so the night can
keep its promises

failing lights
in different guises

but the same suicide
the same sinking sun
the same circular rite of death

I have seen

light resting on lips
after the first kiss

light which climbs onto the roof
to ask the moon a favour

lights caressing tree trunks
to discover the age of their wounds

I have seen waters

waters in all forms
…..
waters as rivers
carrying ancient freight
in hopeful fleets
to the sun

waters as rain
…..
falling
punishing
purifying
cleansing violations
bearing forgotten stories

Rains

revealing to the ground
the secrets soaking
in the rage of stars

signs of the fall
toward the ignored springs
at the heart of the future?

or just waters?

waters recounting
plant legends
that nobody knows how to hear

waters as marshlands
like mirrors of mud
reflecting mute skies

waters as coal
making the shapes
of the last farewell

I have seen waters

as rivers
as rainfalls
as mirrors
…..

as the cold cloaks
which no longer warm
the elegance of fish

Lost waters
…..
groping
questioning
remembering

Waters dreaming
…..
of a moment of clarity
in the thought of a lake

of the future of seeds
in a furrow of new corn

or the charms of wind
from the beginnings of love

I have seen hands

hands which know
how to build the world

how to be song
how to be mother
how to be chisel
how to be mud

hands of light
shining on jars

hands of honey
pulling out thorns

hands clasping hands
shaping the juices
in the heart of the cane

I have seen hands

hands of all races
hands of all truths
of Juan Sintierra
of Maria Pródiga
of Pablo Firmamento

hands crossing Brazil
looking for a plot
of earth to love


a pocket of earth
to grow a tree
to raise a roof
to nurture the words
which one day will bring us to our senses

I have seen a point

a point on earth
to consider my own stature

a point on a hill
to be a leaf in the stream

a point at the foot of a tree
to understand if my arms
are branches or dreams

I have seen a point

a point in time
for a hollow of calm

a point in childhood
to protect tenderness

a point in youth
for an explosion of flowers

a point at my age
like a thick skinned grape

that point to summarize
the wise plants’ sap

a point
…..
to weep for everyone

for the earth in ashes
for the innocent cows
for the broken trees
for the mourning birds

I have seen
…..
Amazon
…..
I have seen

Padrão
poesia

Maíra Mendes Galvão

maíra mendes galvão (Brasília, DF, 1981) é tradutora e poeta. Mestranda na FFLCH/USP, pesquisa teorias da tradução e traduz a poeta modernista Mina Loy. Seus poemas foram publicados em revistas como Raimundo, Diversos Afins, Parênteses, Casulo, Gazeta de Poesia Inédita e Ruído Manifesto. Teve traduções e outros textos publicados na revista Geni e também na Asymptote, com a qual colaborou por um ano. Teve poemas publicados em duas antologias, Golpe: Manifesto, publicada pela editora Nosotros, e Sierra Tropicalia, pela editora mexicana Cielo Aberto. Desenvolveu trabalho de performance poética com Jeanne Callegari em 2018, ano em que também publicou a plaquete nove poemas de mau gosto pela Corsário-Satã. Em 2019, publicou o livro jamanta na testa pela Editora Quelônio e desenvolve trabalho próprio de poesia com áudio. Site pessoal: http://turgescencia.wordpress.com.

a jazida da minha cabeça

na terra cinábrica
ou descorada de sonho
me vi órbitas afora
já morta:
cabeça autodecepada.

os cabelos entremeando a superfície
desenhavam o solo como lava,
a jaca ainda tenra,
glaucas bilas opalescentes;
eu via, olhava fixo, sabia
ser a legomena assassina
a executora da degola
a híbris desvairando arremedada
em cálculos e amolações.

e, examinando, tentava engenhar
o escape e como acordar
com aquele agora eterno
metal na língua
lingote grosso

apuro rômbico e
todavia embuçado
nas meias-tintas da vigília.

viva e morta adejam:
hagia-hetaira-daemonia
aristi cthonia-megara

§

the dream is always the same

pelo olhar sensível de gael, anita foi registrada
ao sorver seu remédio urbano, uma panaceia
de talos nutridos em gosma atmosférica
da dedigrisa pauliceia desvairada

simulacro bem efeito e postado
ante o brilho de coreografado reboliço
de dedos glissantes e stacattos
o par ex-sedento caiu na trombada

no que a chôcha vontade degringolava
e se quase cantava batalha gorada
gael cuidava de martelar o pino
na prenda rosa-médio cada vez mais baça

anita lhe dizia, sem fogo nas bilas vagas
que uma diezira tremenda lhe acometia
ao superlotar-se a polpa sanga
de estandartes fincados em várzea

gael, já morto no banhado
– o coco esbagaçado –
queixou-se de cafubira baita
e baliu: não sei de nada!!!

§

astsu

de membro inferior lançando o início
palavra primícia deposta do centro

estação da ressonância – seme
fórmula como criança de forma feita

invocação propínqua ao silogismo
carrega a letra para os sentidos

estação da abundância – ceva
conservação de posição recíproca

K-metonímico (árvore da senciência)
de frutos necessários e cômodos, mas alheios

octanagem de operação corrente
ka se investe de pluma e cilício

eu tinha bá nos dias da turgência
e mucura na soleira da língua

hapi, autóctone prelado, envia-me cá
nos dias da branca tinta

écfrase-homenagem ao “ka” de khlebníkov traduzido e comentado por aurora bernardini

§

tempos bicudos

lip
lab
lang
langue
linguagem
láparo
long
lab
lip

bo
bo
boca
balal
bela
ba
ba

sim
safa
sofia
safadita
sofis
safo
sim

§

quem, além de f.?

não adivinhar as linhas mas entrar no contratempo da cabeça de f.
esperar por f. e não perceber a mosca que pousa no lábio
pensar na morte, beliscar os seios e f. não constar
escalar a híbris de escalar o complexo de f.
e cair da cabeça de f. sem ver o cume
na mão aberta de f. se tornar míope
no antebraço de f. ser projétil
nem pelo nariz enquadrar f.
sugar a meia-frase de f.
esconder de f.
as outras
letras
de
f.

§

estio

* * *

“a jazida da minha cabeça”, “astsu” – de jamanta na testa, ed. quelônio, 2019

“the dream is always the same” – publicado na gazeta de poesia inédita em 27 de janeiro de 2019

“tempos bicudos” – de nove poemas de mau gosto, ed. corsário-satã, 2018

“quem, além de f.?” – inédito

“estio” – inédito

Padrão
crítica, xanto

XANTO| Poesia brasileira, livros da década: parte XI

uma casa para conter o caos
dez anos de poesia brasileira
[2008 – 2018]
seleção, textos & notas
Gustavo Silveira Ribeiro

Continuamos aqui a série de pequenos comentários sobre os livros da década, segundo o crítico Gustavo Silveira Ribeiro.

aqui a luz faz o contrário de iluminar
Um teste de resistores
2014 – 7Letras
Marília Garcia
[Rio de Janeiro – 1979]

De todos os livros verdadeiramente influentes publicados na última década, talvez Um teste de resistores seja, dentre todos, o mais estranho, isto é, aquele que traz em si maior carga de diferença e negatividade em relação às formas poéticas correntes no país. Nada do que se escrevia entre nós até então de fato antecipava o circuito criativo de Marília Garcia: nem as formas em fuga de um Manoel Ricardo de Lima, nem as suspensões e modos de desaceleração pensante de uma Annita Costa Malufe, nem as tensões da poética de um escritor-crítico como Marcos Siscar, com quem sua poesia tem mais afinidade no Brasil. Mesmo seus livros anteriores, se lidos com atenção, anunciavam com alguma clareza os desdobramentos que ainda estavam por vir. Na passagem de um livro a outro a poeta se movimenta, vai descartando alguns processos enquanto depura outros, mantendo alerta o sentido de busca da sua poética: da tela de colagens e de soma de muitas vozes que é Encontro às cegas (2001) às formulações especulativas, mas ainda concentradas (restritas, modeladas) de 20 poemas para o seu walkman (2007), se nota um trabalho de esgarçamento do verso moderno, distante, mas ainda em diálogo (talvez melhor seria dizer negociação) com algumas referências centrais da sua geração, os que passaram a escrever entre o fim dos anos 1990 e o início do novo século: Francisco Alvim, Ana C., algumas outras vozes da Poesia Marginal carioca; na escrita-deriva de Engano geográfico (2012), na qual acaso, viagem e desconhecimento (questões decisivas para os trabalhos posteriores) se misturam a leituras de teóricos e poetas franceses do presente (Roubaud, Gleize, Alferri) impondo uma textualidade nova, onde também se vê mais claramente como a presença de um eixo narrativo ganhava corpo em seu trabalho. A publicação de Um teste de resistores, no entanto, radicaliza cada uma das questões que seus livros anteriores traziam, deslocando balizas e subvertendo sentidos que pareciam estáveis. O hibridismo, traço recorrente, mas não dominante, no material pretérito transforma-se nele em ponto fulcral: indeterminam-se prosa, verso e imagens; narrativa autobiográfica, reflexão teórica e algum esboço de filosofia; exercícios de uncreative writing, comentários metatextuais e a encenação contínua do ato da criação poética, feita quase como uma performance. Tudo isso e mais inúmeros outros elementos menores acomodam-se, sem solução definitiva e às vezes de modo excessivamente irregular, dentro do livro em poemas longos e inclassificáveis, fluidos e incertos como os ensaios (uma das matrizes formais desses textos, certamente), musicais a sua maneira (Victor Heringer lembrou, no texto da orelha, dos caprichos; talvez seja mais correto pensar, como já se tentou, nos improvisos do jazz) recusando o lirismo confessional e ligeiro de tantos poemas brasileiros antigos e contemporâneos, preferindo os modos da repetição – que conduzem, ou podem conduzir nos seus melhores momentos, à pequena epifania que lança luz oblíqua sobre o poema e a realidade que o cerca. Procurando interrogar a forma do poema continuamente, testando a sua resistência – isto é, a sua duração, maleabilidade e paciência – Marília propõe, às vezes de modo incômodo para certa crítica, que nela vê apenas devaneios teóricos e o abandono do artesanato do verso, caminhos distintos para a sua arte e para a produção poética atual, centrada na observação insistente de um conjunto de procedimentos. Pois essa é, com tudo o que isso implica de potente e eventualmente limitador, uma poética de procedimento. As referências que a poeta passa a mobilizar mais frequentemente a partir daqui (e que permanecem nos livros posteriores, Paris não tem centro [2015] e Parque das ruínas [2018]), Emmanuel Hocquard sobretudo, além de Kenneth Goldsmith, descortinaram leituras e possibilidades criativas pouco exploradas no país até então, perspectivas que colocam em xeque questões como a autoria, a autonomia do poema, a relação entre criação e crítica.

Padrão
crítica, xanto

XANTO| Poesia brasileira, livros da década: parte X

uma casa para conter o caos
dez anos de poesia brasileira
[2008 – 2018]
seleção, textos & notas
Gustavo Silveira Ribeiro

Continuamos aqui a série de pequenos comentários sobre os livros da década, segundo o crítico Gustavo Silveira Ribeiro. O texto que segue é uma derivação da orelha escrita para a antologia poética POESIA +, de Edimilson de Almeida Pereira, que a Editora 34 publicará no início de dezembro. Qvasi, um de seus últimos livros, é também, a seu modo, uma espécie de releitura da trajetória do poeta.

pedra angular dos sem palavra
qvasi
2017 – 34
Edimilson de Almeida Pereira
[Juiz de Fora – 1963]

*

Arcaico. Informe. Ancestral. Três caminhos que apontam, sem os esgotar, os compromissos de um poeta e os traços de uma poética, que nesse Qvasi alcançam um ponto de inflexão. Esses três termos podem funcionar como palavras-passe para uma poesia exigente, que se entrega aos poucos, feita de voltas no tempo, torções na linguagem e retomadas simultâneas de múltiplas tradições. O livro em tela é feito da matéria impura de línguas e épocas em sobreposição. Cortados com o rigor da melhor tradição moderna (Valéry, Cabral, Ponge) seus versos (enxutos mesmo quando apresentados sob a armadura da prosa) lançam-se sobre a oralidade do interior de Minas Gerias, elaborando nesse encontro, entre saltos e elipses, o poema – uma forma-força peculiar, intervalo entre passado e presente. O repertório de temas e imagens dessa poesia é também território do amálgama: ali estão a especulação filosófica, a racionalidade científica, a pesquisa histórica, e filológica, junto aos casos da gente comum, mateiros e benzedeiras, caçadores e professoras de crianças. O popular e o erudito são continuamente embaralhados no livro, num processo que resulta na desierarquização crítica dos saberes: os discursos do poder não importam, as vozes da cozinha e do terreiro é que oferecem a sua verdade possível. Múltiplos espaços formam o livro: o das paisagens de Ouro Preto e arredores, montanhas e igrejas envoltas pela História; as ruazinhas, as vilas, os territórios perdidos em que se movem, distantes das grandes cidades, homens e mulheres de outra época, atentos a formas de vida resistentes e necessárias. São habitantes da periferia da Modernidade, egressos de quilombos e capoeiras, uma coleção de personagens desviantes (“os letrados”), cujo traço de vida e violência a poesia de Edimilson capta com perícia, movendo-se numa língua que é, ao mesmo tempo, ‘legal’ e ‘letal’, isto é, esforço de nomeação preciso e gesto secreto de negação, fechamento a qualquer operação de sentido. Atentos à lição metapoética que atravessa toda a sua extensa produção (de 1985 para cá já são dezenas de livros, dos quais se destacam Veludo azul [1985], Árvore dos Arturos [1988] e, mais recente mais quase clandestino, Homeless [2010] meditação trágica sobre águas da e cicatrizes históricas), seus poemas aqui meditam a natureza dissolvente do canto e a força cheia de riscos da palavra escrita. A relação do poeta com a sua arte aqui, longe de ser confortável ou atenta a identitarismos de reconhecimento imediato, é ambígua – num só movimento áspera e vital. Retorno ritual, a atividade poética em Qvasi se inclina na direção de sujeitos apagados e vidas menores, tomadas como afirmação de um outro mundo (mais autêntico, talvez) fixado como um enclave potencial no coração do nosso – burguês, convencional e em frangalhos. Poesia pensante, os versos de Edimilson convidam o leitor (num aceno, quem sabe?, a certa tradição crítica que deve à metafísica heideggeriana seus pressupostos fundamentais) a reaprender, ou inventar, os nomes das coisas da terra, desvelando, no esforço de um olhar tantas vezes inaugural, seu lugar e seu sentido.

Padrão
poesia

um poema inédito de André Nogueira

Igrejinha Mariana

Fotografia de Caio dos Santos

André Nogueira é poeta, tradutor e ensaísta, nasceu em 1987 na cidade de Herdecke, Alemanha Ocidental. Registrado cidadão brasileiro no Consulado em Munique, vive atualmente na cidade de Campinas. Formado em Filosofia pela Universidade Estadual de Campinas e em Literatura e Cultura Russa pela Universidade de São Paulo. É Autor de Pontualmente ao Encontro ou Pomos, um Adão Cada (Ed. Medita, 2011),  O Manifesto Lenitivo (Ed. Urutau, 2015), e O Presidente me quer morto (Ed. Urutau, 2019); já apareceu na escamandro com traduções de Marina Tsvetáieva e poesia autoral.

*

Notre Dame do Agreste
(ou “Não existe uma mãe que não sangre”)

1.

Aqui não existe milagre dos peixes.
Entre seixos e caveiras,
vestidinhos
de boneca.

Nos altares resplandece
da cidade a padroeira
— pelos séculos! —

Ornada a igrejinha
— pisca-pisca e bandeirola —
todo o povo se acerca
para ver…

“Nos cobri com vosso manto, minha Mãe”.
E, como os santos das abóbodas
caíssem sobre o coro,
a ninguém a tensa prece
mais consola.

Até que enfim no campanário o sino dobra!
O povo canta na quermesse
sob o choro
de violas.

Pelo manto tão fino de seda
azul-claro como as águas
de nascentes
cristalinas,

Pelo roto vestidinho da boneca
e pela lágrima que seca
da menina,

Por cada igrejinha de Minas,
Notre Dame do agreste,
esquecida de Deus e o resto
e do mundo,

Que num manto de poeira — ela se veste,
chora igual a carpideira
sobre a tumba,

Que num último repique — ela afunda,
badalando vai a pique,
volta a torre a se esconder
na catacumba,

De olhos fechados e guelras abertas,
o grito inaudível
abafado
de tristeza:

Da campana o afogado som de alerta
pelo pranto represado
e pelo nível
da represa.

2.

Que na pedra se edifica,
em prata rica
se enfeita, —
Igreja santa e prostituta!

Com o manto azul de seda,
com a cruz na mão esquerda
e a espada na direita —
ela exulta.

Museu a céu aberto e soterrada catacumba,
pedra de toque
e tropeço,

Que entregou pelo minério
o mistério de seus terços,
terça parte
dos altares que relumbra…

Todo mundo tem seu preço.

Adorada e maldita,
a carne apodrece
na tumba,

Mas de mármore ou granito
a escultura que habita
a solidão dos cemitérios, —
o sino de cobre e até os canhões
de chumbo, —

De marfim os seus archotes,
de prata seus ícones,
ricos minérios e até
suas pérolas líricas, —
alto quilate
de ouro mundano
que as obras de arte
lhe banha, —

Assim o templo do Senhor é para sempre,
imperecível como a rocha
e, ao redor, essas montanhas.

Imperecível, com certeza, uma pedra angular,
não fosse o nível
da represa
uma última vez
lhe banhar.

Mas se na Terra nem a terra
se mantém em seu lugar,
se derreteu a rocha eterna
e virou pedra
o coração,
portanto peca, peca mesmo e com paixão!
Entre pérolas peca, entre lama
e vestidinhos de boneca, —
o sangue derrama
e o corpo de Cristo
no chão.

Então mergulha no avesso
de teu fim e teu começo,
— Tu, do espírito a seara
e da carne a carcereira! —
nem o joio não separa
nem o ouro — na peneira.

Pois devora teus defuntos
junto com
teus sacramentos,
do maná celestial te satisfaz
e a sétima praga.
E goza o começo
do fim,
os archotes apaga.
Por eles o preço
é mais que marfim:

— Aqui se faz, aqui se paga.

3.

Mas, pobre igrejinha, — tão longe de Roma!
Com sacrários de vidro
e com Madonas
de madeira,

Barroco tosco das colônias,
de barro encardido
e poeira!

Não importa o quão alto badale,
o tremor das explosões
é mais forte!

A sombra da morte passeia no vale.
Pois, se a fé move montanhas,
o dinheiro —
as explode.

Igrejinha de Minas, tão rica e tão pobre.
Barroca e pudica,
de lírica sóbria.

De oratórios embriaga-se e de música,
o espírito a habita —
os cochichos e fofocas
de anciãs e senhoritas,
de crianças e viúvas
choramingo.

Cemitério que, tomado pelo musgo,
esverdeia sob a chuva,
onde a aranha fez a toca
num jazigo —

(Sudário da teia que envolve
o rosto de Cristo).

Não pode ser que também os seus mortos
a terra devolve,
também serão rotos
seus véus, pela última vez
serão vistos!

Pelo buraco da agulha,
na muralha a portinhola,
passará toda a montanha
que esmorece,
vindo ao chão mergulhará sua campana,
as bandeirolas
da quermesse.

Não pode ser que,
sob o olhar indiferente das nações,
a seus pés abra-se a fenda,
que sobre os seus santos
de pau, sobre os mantos
bordados de renda —
a latrina do mundo derrame!

Antes que cale o coral da capela
das sirenes a trombeta,
do quintal da cidadela
a todo o planeta
— pelos séculos dos séculos! —
bem alto se proclame:
— Existe a nossa
Notre Dame!

Aí está ela, cravada no agreste,
bendita, divina.
Que o mundo inteiro possa
ouvir o dobre
desse sino.
Com seu manto verde-azul ela nos cobre,
é do próprio Criador
a obra prima.

O lambari do pescador
e do poeta — sua rima.

4.

E o que você queria?
Por acaso, uma mãe de pedra fria,
a mão furada da escultura
e que segura a flor de quartzo?

Que, no sol queimando as costas,
no rosto gelado do filho
o regaço,

A mãe de pedra assim se prostra,
inerte e dura sob o véu,
ensimesmada nesse abraço.

Da sepultura o tampo gélido
entre o talhe do cinzel
e a ferida do flagelo,
entre o céu
e o cadafalso,

Enquanto a sirene ressoa,
nesse seu eterno gesto
como morto de cansaço,
com a mão nos abençoa…

Até que só restem
pedaços.

5.

Palpita, palpita!
Palpita aquilo
que habita seu corpo.
É quente seu sopro —
o bafo de onça.
Espírito jubila,
estômago ronca —
o esturro. Ouça…
A mata treme à luz da lua:
Em uma só boca —
mais de mil coros.
Socorro! — Aleluia!
Aleluia! — Socorro!

Palpita, palpita!
Mãe de sangue — sim, hosana! —
e mãe de seiva — nas alturas!
Nas alturas e também
nos humildes rincões
da terra.

Transmuta-se e transita
entre feições mais que humanas,
toda e cada criatura
— cem milhões vezes cem! —
nela se encerra.

Não existe uma mãe que não sangre:
na praia, no mangue,
no areal, na mata-virgem…
Poderia não sangrar aquela mãe
que é de tudo e cada qual
a origem?

De todas as fontes — milagre,
de todo jardim — oliveira
e não só

(Porque também a macaxeira
é de vós, Senhora Nossa!) —
todo fruto é de seu ventre
o bendito.

A fronte — queimada de sol,
as mãos — calejadas da roça.
Da aranha tecelã
para a agulha experiente
da vovó Benedita,

É anciã e senhorita:
em novo vestido
a boneca de pano.
É cada história que foi dita
ao pé da roca
pelos séculos fiando.
Assim também terão nascido
os humanos.

Manto — não aquele
que do céu à terra desce.
Nem mãe que, de pedra,
a esperar do véu a queda
na eterna imóvel prece.
Mãe que tece
com o fio de costureira,
corta, prega
— não os pregos do martírio —
botões
de flor.
Botões que um dia florescem
de cravos e lírios
no madeiro que, outra vez primaveril, — Ressuscitou!

Mãe flor, mãe aranha, felina, humana!
Cria raízes, agita as entranhas — Divina-mundana!
Que a todos na teia — emaranha!
No ventre ou nas garras — a tudo ela apanha!

Mãe que se adorna de todas as cores
e com pétalas de flores,
manto verde
das florestas,

Mãe cuja prata, escamas de peixe,
seu milagre pelas redes
de humildes pescadores
manifesta,

Com manto azul de águas claras
cobre a terra
enfeitando-a com asas
de arara,

Gruta que nos pariu,
na mesma gruta
para nós
o leito último prepara.

Mãe que escorre das nascentes
pela frente e pela costa
da serra,

Mãe eternamente prenha
como as fêmeas
das panteras,

Mãe que grita e se desgrenha
sob o ronco da — blasfêmia! — moto-serra,

Verte lava dos vulcões,
no tremor das explosões
também sangra
das crateras.

Que recebe paciente
seu flagelo — ah, que provas
ela enfrenta!

O manto azul-claro deságua
e outra vez ela desova
sua prenda:

O verbo, a quem é de poema,
ao pescador — a piracema.

O milagre dos peixes,
suportando toda dor
e superando qualquer pena,
nada contra a correnteza…

Até com a pedra topar
da represa.

Canta, galho em galho, o colibri.
Assim também os homens cantam:
“Nos cobri
com vosso manto!”

O coro, entretanto, dos anjos
responde em uníssono:
“Senhor,
o sacrifício santifique!”

Olhos gélidos celestes
vão fitá-la do altíssimo,
igrejinha que badala
antes de prestes
ir a pique.

Abra, pois, as guelras
e feche seus olhos,
— Olhos de peixe,
que nunca se fecham,
vigília insone e atenta
da Dama, —

Abra as guelras
e dos olhos
eis que a lágrima derrama.

Deixe que se estenda
outra vez sobre seus córregos,
Mãe Terra,
a mortalha de lama.

Ascensão (fins de maio — princípios de junho) 2019
*

Padrão
poesia, tradução

Patti Smith, por Nina Rizzi

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Patti Smith nasceu em Chicago em 1946. É poeta, cantora, fotógrafa, escritora, compositora e musicista, conhecida como “poeta do punk” e “madrinha do punk”. Seu álbum de estreia, Horses (1975), que mistura rock, punk e poesia recitada, é considerado por muitos como o melhor álbum de estréia já lançado por um artista; ele começa com uma cover da música Gloria de Van Morrison e as palavras de abertura recitadas por Smith são umas das mais famosas na história do rock: “Jesus died for somebody’s sins… but not mine” (Jesus morreu pelos pecados de alguém…mas não pelos meus). Com composições feministas e influências poéticas variadas, sobretudo Arthur Rimbaud e William Blake, é uma artista vigorosíssima.

Autora dos volumes de poesia: Babel, Early Work, compilação inúmeros volumes de poemas publicados no início da década de 1970, The Coral Sea, uma extensa elegia a Robert Mapplethorpe e Patti Smith Complete, uma coletânea de suas composições musicais. No Brasil, estão publicados “Só garotos” (2010), “Linha M” (2016), “Devoção” (2019), e “O ano do Macaco” (2019), todos pela Companhia das Letras.

Como a maioria dos artistas do punk, Patti Smith se engajou em diversas lutas políticas, por exemplo: foi contra a invasão chinesa no Tibete, contra a Guerra no Iraque e a favor do impeachment do presidente George W. Bush. E esta semana, publicou em sua conta no instagram uma poema apoiando a mobilização que acontece no Chile e que deseja acabar com injustiças e desigualdades.

Quem conhece a cantora, já vai sentindo a sonoridade peculiar e balançando os pés, as mãos, chamando umas distorções, uma percussão mental – algo próximo, talvez, de People Have the Power escrita por Patti e seu então companheiro Fred “Sonic” Smith e lançada em 1988 como single principal do álbum Dream of Life, cuja fotografia é de Robert Mapplethorpe, assim como a de Horses.

A cantora e poeta estará no Chile para um concerto dia 18 de novembro, após sua passagem pelo Brasil, quem sabe não apresenta uma versão musical para a poema. Caso não, do it yourself! Deixamos três versões escritas pra inspirar: português e espanhol vertidas por mim e em inglês conforme escrito por Patti Smith e publicado em sua rede social 😉

nina rizzi

*

O REINO MAPUCHE 

Este é
o reino da coragem
o reino da convicção
o reino da unidade
Um milhão de pessoas
em Santiago, Chile.
Exigindo igualdade
Exigindo do governo
responsabilidade.
Exigindo um Chile
tão unido quanto eles,
tomando as ruas.
Este é o reino
de cidadãos ativistas,
que estão sendo vistos
e ouvidos pelo mundo.
Mostrando-nos como
O povo tem o poder.

EL REINO MAPUCHE

Este es
el reino del coraje
el reino de la convicción
el reino de la unidad
Un millón de personas
en Santiago, Chile.
Exigiendo igualdad
Exigiendo al gobierno
responsabilidad.
Exigiendo un Chile
tan unido como ellos,
tomándose las calles.
Este es el reino
de los ciudadanos activistas,
que están siendo vistos
y oídos por el mundo.
Mostrándonos como
el pueblo tiene el poder.

This is
the realm of courage
the realm of conviction
the realm of unity.
One million people
in Santiago, Chile.
Calling for Equality.
Calling for government
accountability.
Calling for a Chile
as unfied as they,
taking the streets.
This is the realm
of Citzen Activists,
who are being seen
and heard globally.
Showing us all how
people have the power.

***

Padrão
poesia, tradução

Paula Brecciaroli, por Marcus Groza

Paula Brecciaroli (Buenos Aires, 1976) é coeditora do Editorial Conejos, integrante de La Coop – Frente Editorial Latino Americano y psicóloga. Publicou os romances “Otaku” (Paisanita Editora, 2015) e “Brasil” (Editorial Conejos, 2011). Também é autora de “La sinceridad de un golpe” (Santos Locos, 2018), donde foram retirados esses poemas; “Te traje bichos para que juegues” (Textos Intrusos, 2011); “Pequeño Ensayo Ilustrado” com ilustrações de Pablo Rivas (Bonny Clide Ediciones de Mentira, 2009) e “Vaca Vaca” (edição de autor, 2007). Participou das antologias “9 Antología de cuentos” (Textos Intrusos, 2013); “La mano que mece” – antologia de editores (Ediciones Outsider, 2015), “Pobre Diablo” (Pelos de Punta, 2016). Colaborou para as revistas Lugares, Brando, Maíz, Maten al mensajero, Ensayos e El Planeta Urbano.

Marcus Groza é poeta, dramaturgo, performer e encenador. É autor do livro “Milésima demão nas paredes de estar perdido” (Ed. Urutau – 2019), entre outros.

* * *

Há noites
como a de hoje
que são feitas de estilhaços
da tua imagem
no sofá,
dessa mancha na parede
que teu corpo deixou,
desse rastro
imperceptível
da tua passagem
pelo tempo.
E aqui estou eu
rodeada
desses restos
tentando fazer
que o nada
signifique algo,
agora que não estás.
Agora que a noite
está cheia
de retalhos,
eu sigo buscando
isso
que não tem nada a ver
com tua imagem no sofá,
nem com esta parte
que amputada
recorda sozinha.
Tudo isso,
meu amor,
já me basta.
Com tudo isso
componho
a história
do mundo.
Um rascunho.
Teu gesto cujo
ímpeto pode
fazer que o eixo
do planeta
se curve.

Hay noches
como la de hoy
que están hechas con astillas
de tu imagen
en el sillón,
de esa mancha en la pared
que dejó tu cuerpo,
de ese rastro
imperceptible
de tu paso
por el tiempo.
Y ahí estoy yo
rodeada
de esos restos
intentando hacer
que la nada
signifique algo
ahora que no estás.
Ahora que la noche
está hecha
de esquirlas,
yo sigo buscando
eso
que no tiene nada que ver
con tu imagen en el sillón,
ni con esa parte
que amputada
recuerda sola.
Todo eso,
mi amor
me alcanza.
Con todo eso
yo compongo
la historia
del mundo.
Un rasguño.
Un gesto tuyo
puede hacer
que el eje
del planeta
se curve.

§

Saio ao quintal de noite
e em um apartamento
um cara rima
à contraluz
azul magenta
de um televisor.
Os olhos velhos
do meu cão
não se alteram.
Busco nas palavras dos outros,
nas tuas,
nas dessa poeta russa,
ou eslava, ou polaca?
Onde está a poesia?
Me ponho
a revirar as plantas
à meia-noite,
buscando um feitiço
algo que explique
onde,
em que terra,
brotam
os poemas.
E acho que essas floreiras
vazias
que abandonei
se parecem comigo.
Me esmero
para que não cresçam gramas
nem ervas daninhas.
Nem um broto
que as pragas,
os pulgões
as larvas
sejam capazes de matar.
Melhor a terra seca
Melhor
que não cresça nada.

Salgo al patio de noche
y en un departamento
un pibe rapea
a contraluz
del azul magenta
de un televisor.
Los ojos viejos
de mi perro
no se inmutan.
Busco en las palabras de los otros,
en las tuyas,
en las de esa poeta rusa,
¿o eslava o polaca?
¿Dónde está la poesía?
Me pongo
a hurgar las plantas
a medianoche
buscando un hechizo
algo que explique
dónde,
en qué tierra
brotan
los poemas.
Y creo que esas macetas
vacías
que abandoné
se parecen a mí.
Me esmero
en que no crezca yuyo,
ni cizaña.
Ni un brote
que las plagas,
los pulgones
o las orugas,
sean capaces de matar.
Mejor la tierra reseca
Mejor
que no crezca nada.

§

Sou
esse samurai
que
sentado sobre os calcanhares
desembainha a katana
a coluna ereta
o movimento
estudado.
Esse roçar imperceptível
do metal.
Sou eu
o samurai
que esta noite
quer
espera
sentir o fio
entrando
em seu corpo.
Os três movimentos
finais.
O ar.
O frio.
O cheiro de sangue.

Soy
ese samurai
que
sentado sobre sus talones
desenvaina la
katana
la espalda erguida
el movimiento
aprendido.
Ese roce imperceptible
del metal.
Yo soy
el samurai
que esta noche
quiere
espera
sentir el filo
entrando
en su cuerpo.
Los tres movimientos
finales.
El aire.
El frío.
El olor de la sangre.

§

O ar explode
na traqueia
buscando
onde se expandir.
Não ser palavra.
Não ser voz.
Nem chamado.
Mergulhar
no mais profundo
que aguentem
as membranas
os alvéolos
as artérias.
Ir ao fundo
onde o silêncio
é dono de tudo.

El aire explota
en la tráquea
buscando
dónde expandirse.
No ser palabra.
No ser voz.
Ni llamado.
Sumergirse
en lo más profundo
que aguanten
las membranas
los alvéolos
las arterias.
Ir al fondo
donde el silencio
es dueño de todo.

§

Quero ser
uma parede
açoitada
pelo vento.
A corrosão
do mar
me batendo
na cara
até sentir
a pele fervendo,
os olhos cheios
de água.
Ser musgo
líquen.
E então
pela primeira vez
saber quem sou.

Quiero ser
una pared
azotada
por el viento.
La corrosión
del mar
pegándome
en la cara
hasta sentir
la piel hervida,
los ojos llenos
de agua.
Ser musgo
liquen.
Y recién
entonces
saber quién soy.

Padrão