poesia, tradução

Hugo Gola (1927-2015), por Guilherme Gontijo Flores e Iván García

Es una alegría que los poemas de Hugo Gola por fin lleguen a Brasil, pues en algunos poetas de ese país encontró cómplices de sus aventuras poéticas y reflexivas. Si hace unos días salió una traducción de Ronald Polito en Galileu Edições, ahora surge esta otra, no menos delicada, de Guilherme Gontijo Flores. Me da gusto que sean dos traductores de excelencia, pues es un justo reconocimiento a la discreción y radicalidad con que Gola trabajó a lo largo de su vida.

De su interés por la poesía y el arte de Brasil existen diversos materiales, pero conviene recordar algunos para el lector brasileño. De João Cabral de Melo Neto, por ejemplo, tradujo una conferencia y editó, a principios de los años noventa, un volumen de ensayos bajo el título Poesía y composición. Muchos años antes, en el 57, invitó a Drummond a la Primera Reunión de Arte Contemporáneo que se organizó en su natal Santa Fe y más adelante tradujo una notita biográfica. Particularmente fecunda fue la relación con los poetas concretistas, cuyas reflexiones publicó con urgencia a su llegada a México como exiliado, junto a materiales de Zukofsky, Olson, Levertov, Ortiz y muchos más. A Gola se debe también la publicación de Galaxia Concreta, un ambicioso volumen del Concretismo y acaso el primero que se editó en Hispanoamérica. Para el lector interesado, recomiendo que consulte en línea el Fondo Hugo Gola de la Universidad Nacional del Litoral, donde se recogen los más de setenta números de las dos revistas que dirigió en México: Poesía y Poética (defendida vivamente por Haroldo de Campos como una de las tres mejores revistas de poesía en el mundo) y El poeta y su trabajo. De su magisterio se ha desprendido, además, la traducción íntegra de Paterson, Maximus Poems, Of Being Numerous y Pieces, entre otros.

Sobra decir que esa labor editorial y docente estaba muy ligada a las búsquedas de su poesía. Si en la primera etapa de su obra todavía se observa cierta ingenuidad o inconsciencia en el manejo de algunos recursos, a partir de su contacto formal con la poesía norteamericana más viva y arriesgada (especialmente con “El verso proyectivo”) encuentra por fin el cauce que estaba buscando. Siete poemas y Filtraciones, que conforman la segunda etapa, son y serán para mí el nudo central de su trabajo. No digo que sólo allí se encuentren sus mejores poemas, ni mucho menos que en los anteriores no haya nada de valía, sino que en esos libros Gola se mueve al fin con plenitud y descubre las posibilidades más interesantes de su trabajo. El rigor formal y la experimentación de las vanguardias lo cautivaron por las herramientas tan vivas que le prodigaban, nunca como simple pirotecnia o por afán de hacerse el novedoso: todo en él era así, todo pasaba por la trama rigurosa de su interior. Posteriormente, el corte de su poesía se hizo más sosegado. Ya no eran las verticalidades cayendo sobre la página, el verso corto y afilado, los juegos silábicos entre una palabra y la siguiente, sino un discurrir más horizontal, como el de un río sereno. Entre otras cosas, hay una desaceleración que signa el paso entre la segunda y la tercera etapa de su obra. Hacia el final, su poesía se hizo aún más reflexiva, breve y sosegada, un simple garabato sobre la página y nada más. Con todo, sería absurdo dividirla tajantemente, pues es claro que escribió un solo poema a lo largo de su vida, aunque con múltiples giros y variantes como los de un río.

Lo que Guilherme Gontijo Flores ha traducido aquí comienza con el tercer movimiento de los Siete poemas, pasa por dos poemas breves de Filtraciones (especialmente el segundo de ellos es una buena muestra del interés por el objetivismo norteamericano de Gola) y llega a los poemas de la última etapa, donde hay ecos de William Carlos Williams (su poeta preferido) y de sus amados poetas chinos. Para mí, ese tercer movimiento de los Siete poemas es uno de sus mejores trabajos. No sólo recoge un martilleo que viene de los fondos de su poesía temprana y de su amor por La Alegría de Ungaretti, sino que abre también una afinidad clave con el discurrir de Michaux, y esto último, a su vez, nos hace pensar en lo importantes que habrán sido para su poesía las experiencias glosolálicas que marcaron su infancia campesina. Porque Gola fue siempre un campesino: el campo está en él como una incandescencia. Su decir parco y sencillo, su monotonía, el tono siempre menor de su mundo y el reconocimiento de ríos y animales como enseñanzas de ritmo fueron las compañías más fieles de su trabajo.

Iván García

* * *

NOTA DO TRADUTOR

Tomei conhecimento da poesia de Hugo Gola graças a Iván García, que muito conhece sua obra. Optei por traduzir poemas que ainda não tinham sido traduzidos ao português, para ampliar o corpus felizmente iniciado por Ronald Polito há pouco. Opto por deixar os arquivos em PDF porque há muitos espaçamentos que seriam desconfigurados pela estrutura do blog.

Guilherme Gontijo Flores

Seis poemas de Hugo Gola (por Guilherme Gontijo Flores)

Seis poemas de Hugo Gola (Espanhol)

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